BALI, la propuesta de CRISTINA PIÑA para el verano 2020, nos lleva a la enigmática isla de los dioses para vivir un verano en calma con un aura mística.

La naturaleza exuberante de la isla, los arrozales, el magnetismo de los volcanes, el agua y los templos nos rodean y envuelven. Se escucha el sonido de un gamelán y una multitud de balineses elegantemente ataviados pasan a toda prisa con sus montañas de frutas, parasoles de borlas y un par de peludos y enmascarados barongs. La procesión se esfuma igual que surge y deja tras de sí un destello de oro y seda blanca, y pétalos de hibisco.

Y entonces aparece Luh, una bailarina de legong, nuestra musa. Ha dedicado toda su vida a aprender los minuciosos movimientos que fluyen de su cuerpo con elegancia hipnótica, de los ojos a los pies, mientras narran historias impregnadas de las creencias y tradiciones hindúes.

El amarillo y el verde están presentes en toda la colección. El blanco puro, el estampado naif de escenas cotidianas balinesas y el rojo caldera.